El Gobierno ruso comunicó este miércoles la imputación formal de Pavel Durov, creador de Telegram, por presunto auxilio a actividades terroristas. Las autoridades sostienen que la conocida plataforma de mensajería está siendo empleada por los servicios de inteligencia ucranianos para coordinar ofensivas en territorio ruso.

Como réplica, el perfil oficial de Telegram en la red social X compartió una fotografía del magnate nacido en Rusia realizando un gesto obsceno con el dedo corazón.

Las imputaciones planteadas por el Servicio Federal de Seguridad (FSB) representan el punto culminante de un prolongado expediente contra Durov y la firma con sede en Dubái.

Actualmente, las autoridades de Moscú han bloqueado parcialmente la aplicación dentro de una estrategia global dirigida a limitar la presencia de plataformas digitales internacionales y afianzar el dominio estatal sobre la red.

En la actualidad, la ciudadanía rusa solo puede entrar a Telegram utilizando conexiones VPN para encriptar sus datos y enmascarar su posición geográfica. A pesar de ello, instituciones oficiales como el Kremlin y el Ministerio de Defensa continúan empleando el canal para difundir información a diario.

La plataforma ha llegado a considerarse una suerte de «escenario bélico digital» en el contexto del conflicto entre Rusia y Ucrania, siendo un recurso habitual para miembros del gobierno, efectivos militares y analistas de ambas facciones.

A través de notas oficiales, tanto el FSB como el Comité de Investigación del Estado señalaron que la inteligencia ucraniana se valió del bot de conversación «Daivinchik/Leo» para captar a jóvenes rusos e inducirlos a realizar actos de sabotaje y violencia.

«Daivinchik/Leo» opera como un popular servicio automatizado para buscar pareja en Rusia, espacio que quedó vacante tras la salida de Tinder. De acuerdo con el reporte oficial, agentes ucranianos creaban perfiles falsos simulando ser mujeres jóvenes para entablar contacto, tender trampas a los usuarios y finalmente chantajearlos para cometer actos ilícitos.

Según cifras del FSB, el año pasado se detuvo a 46 ciudadanos de entre 12 y 22 años que habrían sido captados mediante este esquema para perpetrar agresiones contra miembros de las fuerzas de seguridad o provocar incendios en instalaciones estratégicas de transporte, energía, telecomunicaciones o del sector bancario.

Hasta el momento, las autoridades ucranianas no han emitido declaraciones al respecto.

El comunicado del organismo de seguridad precisó que se activará una orden de búsqueda internacional contra Durov, aunque se evitó detallar el procedimiento legal mediante el cual se concretará la medida.

Por su parte, la organización policial Interpol no ofreció comentarios de manera inmediata. No obstante, fuentes cercanas al asunto señalan que, de solicitarse una alerta roja por parte de Moscú, el trámite difícilmente se resolverá de forma ágil.

El emirato de Dubái, lugar donde reside Durov, conserva buenas relaciones con Moscú e intercambios cada vez más sólidos en materia financiera, comercial y energética. A pesar de ello, acceder a una extradición a Rusia podría comprometer su reputación como enclave global de atracción para inversiones y empresas tecnológicas.

Aunque Durov confirmó en días pasados haber estado de viaje en Georgia, se desconoce su paradero presente.

El empresario, de origen ruso, cuenta además con la nacionalidad francesa y emiratí. Fue el creador de VKontakte (plataforma conocida como el Facebook ruso), de la cual terminó vendiendo su participación en 2014 a raíz de presiones gubernamentales.

En 2024 fue arrestado en territorio francés bajo sospechas de que Telegram no aplicaba medidas suficientes contra la criminalidad en la red ni prestaba la cooperación requerida a las instituciones policiales. Posteriormente, se le concedió la libertad condicional mientras avanzan los procesos judiciales.

Durov rechaza categóricamente las acusaciones y sostiene que Telegram va más allá de sus obligaciones normativas en cuanto a moderación de contenidos y apoyo a las autoridades en la lucha contra el delito.

Un medio impreso vinculado al gobierno ruso adelantaba en febrero que Durov formaba parte de una indagatoria ligada a cargos de terrorismo. En abril, el propio empresario compartió en su canal de Telegram que las autoridades habían enviado un requerimiento judicial dirigido al «Sospechoso PV Durov» a la dirección del departamento en Rusia que habitó hace dos décadas.

«Seguro sospechan que respaldo los artículos 23 y 29 de la Carta Magna rusa, los cuales amparan la libertad de expresión y el secreto de las comunicaciones privadas. ¡Con orgullo me declaro culpable!», publicó en aquella ocasión.