Viasat llevó a cabo la primera prueba de transmisión de voz satelital integrada de forma nativa en la plataforma de un vehículo del Grupo BMW, un avance clave para la conectividad de coches autónomos y conectados fuera de la red de cobertura celular convencional

Ingenieros de la firma Viasat realizaron la demostración técnica en Múnich, posicionando este logro como un hito inicial hacia la incorporación de redes no terrestres (NTN) en la arquitectura base de los automóviles de serie, en lugar de tratar la conexión espacial como un añadido secundario. La meta principal radica en que un conductor averiado o varado en un entorno desprovisto de señal móvil, como un paso de montaña o una comarca aislada, pueda efectuar llamadas de auxilio a través de la interfaz del propio vehículo, prescindiendo de teléfonos satelitales dedicados o dispositivos accesorios.

No obstante, esta prueba no equivale a un producto comercial finalizado. Viasat no ha establecido un calendario de producción masiva y el Grupo BMW tampoco ha confirmado la integración del sistema en sus gamas o paquetes de equipamiento actuales. Si bien la prueba en un espacio controlado en Múnich constata la validez del concepto en entornos óptimos, ofrece pocas certezas sobre la estabilidad del canal ante factores como precipitaciones intensas, follaje espeso, relieve accidentado o las interferencias habituales de la conducción real en carretera.

El mecanismo técnico que vincula al vehículo con la red orbital de Viasat

El hardware de comunicación fue suministrado por Qualcomm mediante el módem Snapdragon Auto 5G RF Gen 2, instalado directamente en el vehículo. Por su parte, el instituto Fraunhofer IIS aportó el algoritmo de codificación de voz NESC AI, un sistema de compresión orientado a preservar la nitidez de la llamada incluso bajo anchos de banda muy reducidos. Ambos componentes operan sobre NB-IoT, un protocolo de banda estrecha estandarizado por el organismo 3GPP pensado específicamente para intercambios de datos de baja velocidad y no para transferencias de alto flujo.

Desde el automóvil, la frecuencia viaja hacia la red de satélites en banda L operada por Viasat. La selección de la banda L no responde a criterios de velocidad, sino a su resiliencia para mantener la señal a largas distancias y ante condiciones meteorológicas adversas, un comportamiento superior al de bandas de mayor frecuencia. Para una llamada de emergencia en una ruta remota, esta estabilidad resulta prioritaria frente a la velocidad pura de descarga.

Para alcanzar este nivel de desarrollo, la compañía se apoyó en experiencias previas enfocadas en la tecnología eSIM de Cubic³, un desarrollador de soluciones para plataformas de vehículos definidos por software.

Sandeep Moorthy, vicepresidente sénior de Soluciones No Terrestres Avanzadas en Viasat, señaló: «Este ensayo refleja el interés compartido de la industria por consolidar capacidades satelitales fiables y robustas para el parque automotriz del futuro. Al integrar la tecnología NTN bajo estándares globales en los vehículos, facilitamos la incorporación de voz y mensajería por satélite, avanzando hacia un escenario donde los conductores permanezcan comunicados independientemente de su ubicación».

Aunque Moorthy destaca la recepción de la industria y las aplicaciones a futuro, su declaración omite datos sobre métricas de latencia, tasas de llamadas completadas con éxito o alcance efectivo de la cobertura, información que tampoco figura en los comunicados oficiales. Esta carencia de datos técnicos representa un punto a considerar para los compradores corporativos. Una prueba de concepto valida que el sistema puede funcionar en un momento dado, pero no ofrece garantías sobre la tasa de disponibilidad ni sobre sus puntos de fallo en condiciones extremas sin la publicación de métricas de campo.

La implicación de BMW como factor determinante de la prueba

El elemento diferenciador respecto a los dispositivos satelitales independientes que se instalan sobre el salpicadero reside en el grado de integración en la propia arquitectura electrónica del Grupo BMW.

El hecho de que las llamadas de voz se gestionen directamente desde la interfaz original del coche, sin necesidad de periféricos externos, confirma que BMW ha permitido el acceso a capas del sistema operativo que los fabricantes suelen reservar. Este nivel de trabajo conjunto sugiere que la marca bávara concibe la conectividad orbital como un módulo estructural del vehículo y no como un accesorio comercial posterior.

Las aplicaciones directas responden a demandas ya identificadas por administradores de flotas y entes reguladores: llamadas de auxilio de emergencia funcionales aun cuando el vehículo se detenga fuera de la cobertura celular, envío de mensajes por parte de un conductor inmovilizado, telemetría y localización de flotas en zonas sin señal, e incluso actualizaciones de software que no se interrumpan porque el camión de reparto pernocte en un área incomunicada.

Cada una de estas utilidades conlleva implicaciones legales y operativas distintas, siendo el canal de emergencias el de mayor sensibilidad. Si una llamada móvil caída implica riesgos, la interrupción de un enlace satelital diseñado específicamente para emergencias en zonas remotas eleva de forma considerable la responsabilidad del fabricante.

Ese compromiso legal y técnico recae en los departamentos de seguridad del propio fabricante de automóviles, más que en firmas como Viasat, Qualcomm o Fraunhofer IIS. Demostrar que un algoritmo puede comprimir la voz para transmitirla en un canal de banda estrecha es un hito de laboratorio; verificar que ese sistema cumple los estándares de seguridad requeridos por aseguradoras y reguladores de transporte exige un proceso distinto.

Corresponderá al Grupo BMW, o a cualquier marca que adopte arquitecturas afines, certificar dicha funcionalidad. Esto implica realizar pruebas exhaustivas frente a bloqueos de señal por accidentes geográficos o vegetación, validar la transición entre redes móviles terrestres y satelitales, y estructurar un software capaz de auditar la disponibilidad de la función de emergencia durante toda la vida útil del vehículo.

El marco de la 5GAA y el camino hacia la estandarización de la industria

Tanto Viasat como el Grupo BMW, Cubic³ y Fraunhofer IIS forman parte de la 5G Automotive Association (5GAA), consorcio que agrupa a firmas de telecomunicaciones y fabricantes de vehículos para desarrollar normas intercompatibles en lugar de sistemas cerrados por marca. Esta filiación otorga contexto al anuncio: el proyecto se plantea como una aportación a los estándares abiertos de la industria, más que como una característica exclusiva que BMW busque retener de forma permanente.

En la actualidad, la plataforma utiliza la norma NB-IoT, diseñada para tráfico de voz y texto ligero, sin capacidad para alto consumo de datos. Se proyecta que las futuras especificaciones de 3GPP abran el camino a servicios 5G-New Radio por satélite, lo que permitiría eventualmente la transmisión de vídeo y el traspaso transparente para el usuario entre redes terrestres y espaciales. Sin embargo, estas soluciones no están disponibles en el mercado y ninguna de las partes ha fijado un plazo para la comercialización de vehículos equipados con capacidades 5G-NR satelitales.

Los gestores de flotas con operaciones en sectores como la minería, la agricultura o el transporte de larga distancia tienen razones para seguir de cerca esta evolución, aun cuando no existan productos finales disponibles. La recomendación para estos actores es iniciar conversaciones de evaluación con fabricantes y proveedores satelitales, solicitando métricas reales sobre pruebas de campo en lugar de basarse únicamente en demostraciones de laboratorio.

El potencial de la tecnología es amplio, pero resulta prematuro modificar los protocolos de seguridad operativa dando por sentado que una demostración puntual en Múnich ofrecerá el mismo rendimiento en un camino rural a cientos de kilómetros de la antena celular más cercana.

https://www.telecomstechnews.com/news/viasat-and-bmw-test-first-integrated-satellite-voice-call/