La coordinación entre gobierno e industria busca atraer inversiones, fortalecer a los proveedores nacionales y acelerar la transformación tecnológica del país.
México tiene la oportunidad de fortalecer su desarrollo tecnológico mediante la integración de los sectores de telecomunicaciones, electrónica y tecnologías de la información. Así lo plantea Ernesto Piedras en una columna publicada en El Economista, en la que destaca la importancia de establecer una agenda conjunta entre autoridades y empresas para impulsar la competitividad nacional.
Durante la Convención Nacional 2026 de la Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti), representantes del sector público y privado abordaron los principales desafíos para consolidar el ecosistema digital mexicano, en un contexto marcado por el avance de la inteligencia artificial, los semiconductores y la transformación de las cadenas de suministro.
Entre las prioridades se encuentra agilizar los permisos para el despliegue de infraestructura de telecomunicaciones, generar condiciones favorables para la inversión y fortalecer la participación de proveedores nacionales en la industria electrónica. Estas medidas permitirían ampliar la conectividad y facilitar la incorporación de nuevas tecnologías en las actividades productivas.
Asimismo, el desarrollo de capacidades especializadas en inteligencia artificial y ciberseguridad representa un elemento fundamental para que las empresas aprovechen las herramientas digitales. La formación de talento y la colaboración con instituciones educativas también son aspectos relevantes para responder a las necesidades del mercado tecnológico.
La digitalización de las pequeñas y medianas empresas constituye otro de los retos, pues requiere no solo acceso a internet, sino también capacitación y soluciones que contribuyan a mejorar su productividad y competitividad.
En este escenario, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) añade relevancia al fortalecimiento de las capacidades nacionales y a una mayor participación del país en las cadenas regionales de producción tecnológica.
La propuesta central es mantener una coordinación sostenida entre gobierno, empresas e instituciones educativas para convertir las oportunidades digitales en inversión, innovación y crecimiento económico para México.
